El Gobierno y las textiles escribiero…
Por: Pablo Waisberg | pwaisberg@buenosairesconomico.com
El Gobierno trabaja con los textiles en un acuerdo con un fuerte contenido económico y social
Analizarán en conjunto comercio, situación laboral y financiamiento
Participó toda la cadena productiva. Incluso estuvieron representantes gremiales e investigadores. Volverán a verse el miércoles.
Los representantes de la industria textil y el ministro de Economía, Martín Lousteau, acordaron ayer trabajar sobre tres ejes –situación comercial, situación laboral y acceso al financiamiento– para avanzar en la solución de la problemática del sector.
El acuerdo, que está caracterizado por un alto contenido social, se tomó durante una reunión de la que participaron, además, el secretario de Industria, Fernando Fraguío; la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, y representantes gremiales.
Las tareas comenzarán el próximo miércoles. Los técnicos de cada parte analizarán los distintos tramos de la cadena productiva y elaborarán propuestas para resolver cada uno de los temas planteados: cómo frenar la importación; cómo “blanquear” a los miles de trabajadores “en negro” –ya que en la industria de la indumentaria el 78% de los empleados no está registrado–, y cómo garantizar herramientas de financiamiento para el desarrollo del sector.
Heterogéneo. “Hay que tener en cuenta que se trata de una cadena productiva agroindustrial, que comienza con el algodón y termina con un alto valor agregado con el diseño”, dijo Lousteau al abrir la conferencia de prensa que ofreció, junto a los empresarios, en el 5º piso del Palacio de Hacienda. Para graficar el peso del sector, agregó: “Es el segundo empleador del país, brinda empleo joven, para ambos sexos y garantiza un buen equilibrio regional”.
Este no fue el primer encuentro sectorial que encabezó Lousteau. Ni siquiera el primero del que participó Rial, pero la heterogeneidad de los invitados explica –más allá de cualquier definición– la importancia de esta cadena productiva. Además de los empresarios y funcionarios –asistentes obligados a este tipo de encuentros–, estuvo representado el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la carrera de diseño textil e indumentaria de la UBA.
Hasta ahora el equipo del Ministerio de Economía mantuvo encuentros con las cadenas productivas automotríz, agroindustrial (sin incluir el rubro textil) y con los sectores de exportación del conocimiento.
Con algunos tuvo más de un encuentro. Es el caso de la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), que tuvo una entrevista con Lousteau y Fraguío en los últimos días del 2007 y, la semana pasada, una reunión para organizar la “agenda de trabajo” sólo con el secretario de Industria.
Evitar el daño. Los industriales habían llegado con un informe bajo el brazo. Es un documento elaborado entre el 2004 y el 2005 por la Secretaría de Industria, empresarios e investigadores de distintos institutos oficiales. Allí está estudiado cada tramo de la cadena productiva, pero el ministro rechazó ese informe. “Ya tenemos demasiados papeles”, dijo.
A pesar del buen clima del encuentro que reconocieron sus participantes, Lousteau escuchó los planteos de los empresarios por el aluvión de importaciones, sobre todo las llegadas de China. Ingresan en la Argentina a u$s13 el kilo, mientras que lo que exportan los industriales locales sale a u$s45 el kilo, siempre en el sector de indumentaria infantil.
Según un informe de la Fundación Pro Tejer, el “daño a la industria nacional” se produce porque mientras la oferta interna tuvo “un crecimiento promedio, entre el 2002 y el 2007 del 17%, la importación aumentó a una tasa promedio anual del 36 por ciento”. También se conversó allí sobre la inflación y la situación energética, indicó uno de los industriales.
“La importación está sustituyendo a la industria nacional”, alertó Aldo Karagozian, el titular de la Fundación Pro Tejer.
De la rueda de prensa también participaron el vicepresidente de la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria, José Ignacio de Mendiguren; el presidente de la Cámara Argentina de la Indumentaria de Bebés y Niños, Hugo Benyakar; el empresario Jorge Sorabilla, y el diputado kirchnerista y titular de la Cámara Argentina de Fabricantes de Insumos para la Confección y Marroquinería, Marcelo Fernández.
El encuentro incluyó a representantes de las cámaras citadas y las de Fábricas de Anilinas y Productos Auxiliares, de Productores de Denim y del Algodón.
Salir a competir. “La Argentina está inserta en el mundo globalizado y nosotros tenemos que competir con empresarios cuyas economías les permiten el acceso al crédito abundante y barato, y para ser competitivos necesitamos instrumentos de financiamiento”, sostuvo Sorabilla. Así trazó en pocas líneas las razones, casi ineludibles, de las necesidades financieras del sector.
Ante la virulencia de estos análisis, Lousteau dijo que se va observar con detalle qué es lo que ocurre con el desvío de “el impacto (que puede tener en el mercado) la desaceleración de los Estados Unidos”. Eso implica tener la lupa puesta sobre “los posibles desvíos que se pudieran producir en el comercio chino que tenía como destino los Estados Unidos, ahora orientado hacia otras regiones”.
Para cerrar, puntualizó: “Lo importante es trabajar con la cadena productiva, porque tenemos la situación generada por las importaciones y tenemos que eliminar la sustitución de los productos nacionales y al mismo tiempo dar herramientas para poder generar inversiones y también garantizar mayor formalidad en el empleo. Si todo esto se va resolviendo al unísono podremos dar señales de una nueva senda de crecimiento en el sector”.